De 1976 y 1982 (cuando yo tenía entre 12 y 18 años), estudié en una de las escuelas que fundaron en México los refugiados de la guerra civil española, el Instituto Luis Vives. Fue una experiencia educativa que terminó por marcar mis vocaciones por las humanidades y el arte, que venían ya prefiguradas desde casa. En casa, la historia, la literatura, la música y las artes visuales, eran temas de todos los días. Recuerdo que me entretenía mirando las láminas y los grabados del México a través de los siglos, en una edición facsimilar que había llegado a casa en 1972. Creo, a veces, que mi estilo de redacción decimonónico obedece a que en esos libros aprendí a leer en realidad.

Aunque desde que estaba en la secundaria del Vives había decidido estudiar historia, tuve coqueteos con las imágenes y el teatro. Hice fotografía durante años para sobrevivir, y disfrutaba del ocio pintando al óleo, dirigiendo obras de teatro estudiantiles y alternativas y participando en perfomances. A los treinta y cinco años logré convertirme primero en docente, y un poco después en investigador de la historia, en Clíonauta, como decía don Luis González.

En este paso estoy en deuda con dos instituciones: la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH-INAH) y El Colegio de Michoacán, lugar donde no solamente estudié el posgrado sino que me acogió como profesor investigador. En el tránsito por esas instituciones ha habido mucha gente con la que quedo agradecido no solamente profesional sino existencialmente.

 

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Actualmente trabajo (doy clases e investigo) en Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán. Mi CV (no actualizado, seguramente) aquí.

He trabajado durante algunos años el tema de la cultura jurídico política al final de la colonia y durante el tránsito a la etapa independiente. Esto me llevó a hacer una historia sociocultural de la real audiencia de México que actualmente estoy por terminar con la publicación de algunos materiales de apoyo. Por otro lado, ahora me encuentro trabajando sobre el problema del acceso a la justicia de los pueblos de indios coloniales.

Actualmente formo parte de la Red Columnaria, una red internacional de investigadores que animan desde Europa José Javier Ruiz Ibáñez (Universidad de Murcia, España), Gaetano Sabatini (Università Degli Estudi de L’Aquila, Italia) y Pedro Cardim (Universidade Nova de Lisboa, Portugal).

Por otro lado, colaboro con Felipe Castro Gutiérrez en el proyecto que anima desde hace más de diez años, H-México, encargándome del área de difusión llamada Historia Colectiva de México, un proyecto al que convocamos a nuestros colegas para que escriban textos de interés sobre historia de México y asequibles al público en general.

 


  1. Luis Recillas Enecoiz

    Hola Víctor,
    Fecilidades por el simple hecho de tener una “estación de servicio” intelectual en esta autopista del ¿conocimiento?
    Historiar es lo que hago yo y salvo el aspecto estético, no creo que exista un vínculo entre lo que yo estudio con tu investigación del periódo colonial, salvo el fortísimo y casi sanguíneo y fraternal sentimiento de amar la historia.
    Gracias por darme una pizca interesante y diferente de la colonia; seguiré leyendo tu blog.
    Me tomé la libertad de ligar tu blog al mío, por la razones arriba citadas. Mi área es el cine mudo y te invito a que visites mi blog:
    http://cinesilentemexicano.wordpress.com/
    Saludos y enhorabuena.




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